Como ves, el tiempo pasa y la esperanza crece. Tienes suerte, porque la vida te ha dado una nueva oportunidad que debes aprovechar y disfrutar.
Quisiera que estas palabras que te escribo puedan servirte y ayudarte en estos momentos, quiero que sepas como pienso y como soy para que veas como la vida nos da, a cada uno, lo que en cada momento es preciso para reactivarnos.
Cada despertar nos presenta un mundo nuevo que nace para ser conquistado. En ocasiones nos encontramos tristes, en otras mas alegres; pero no importa en que situación estemos ni que armas podamos utilizar. Lo realmente importante es nuestro profundo deseo de hacerlo nuestro. Estar dispuestos a afrontarlo con el espíritu de un ganador. Reconocer nuestras debilidades, porque estas nos harán superarnos. Nadie esta en mejor situación que otros. El sol y la noche aparecen a todos por igual.
Tenemos que saber aceptar y comprender que todo lo que se nos presenta en la vida no es por casualidad. Caminamos por un desierto que esconde un oasis y hemos nacido para buscarlo. Todos tenemos un oasis que encontrar, unos serán mas grande, otros mas pequeños, pero todos nos alegraremos al hallarlo. Aceptar y comprender donde nos encontramos en cada momento nos ayudara a crecer como personas y esto hará que nuestra búsqueda no sea en vano y podamos disfrutar y compartir nuestros logros.
Los sueños no nacen para morir, los sueños son señales que nos marcan hasta donde podemos llegar, son montañas sin cimas que jamás debemos dejar de escalar. Es para lo que hemos nacido, para cambiar las cosas.
Te decía al principio de esta carta que la vida te ha dado una nueva oportunidad y que tenias suerte por ello, lo que no te había escrito es que, a la vez, me había otorgado la ocasión para poder escribirte.
Y quiero que esta carta sea como aquella conversación intima que nunca mantuvimos.
Antes de continuar quiero reconocer que entre los muchos errores que he cometido en mi vida, haberme ocultado tanto de mis hermanos es el único doloroso, los demás son fruto de mi búsqueda. Tan solo he podido compartir pedacitos de mi vida, como contigo, hemos pasado un montón de tiempo alejados, sin apenas vernos y saber el uno del otro. Esta es una de las razones de mi carta, porque quiero que sepas de mí, que puedas llegar a comprender y perdonar mi ausencia.
Te hablaré un poco de mi persona.
Desde que era un niño me he sentido como un vaquero solitario y el tiempo me convirtió en un jinete cabalgando el horizonte burlando mis contradicciones. Nunca he creído en lo suficiente, he querido y sigo queriendo lo imposible. No importa cuantas veces caiga del caballo y he caído muchas veces, lo que importa es que jamás perderé mi confianza en volver a levantarme y seguir cabalgando. Es difícil de entender y también es difícil de explicar, pero soy así y eso seré siempre, un pequeño sueño de vida.
En el camino he tenido la gran suerte de que Dios me otorgara una mujer enamorada, fiel, entregada y siempre dispuesta a sacrificarse por mí. Jamás me dijo basta, siempre a mi lado. Una mujer que me ha dado tres hijos maravillosos, especiales, mágicos. Tres hijos frutos de un amor increbrantable. Lo mejor de mi vida.
Pero cuando hecho la vista atrás para intentar encontrar razones de cómo hacer mejor las cosas, no puedo evitar recordar que he vivido situaciones y momentos donde quizás hubiera estado tentado a quedarme quieto, parado, bajar del caballo de mis sueños y decir, ya he llegado, no sigas adelante, estas bien aquí…. pero no lo hice, preferí la incomodidad a la seguridad, encontrar a esperar y seguir invirtiendo en mi vida. Estas decisiones me llevaron muchas veces a atravesar muy malos momentos, momentos en los que todo estaba perdido, donde salir adelante era costoso y muy difícil, pero a pesar de todo continúe el mismo camino.
Las dificultades de ayer no son muy distintas a las de hoy. Mi lucha por la conquista de mis sueños continua y la vida sigue dándome una buena paliza. Aunque esto no hará cambiarme, porque creo firmemente que el destino de un hombre lo tiene que marcar el propio hombre, sea cual sea donde te lleven tus decisiones. Si mi destino es no hacer realidad mis sueños, no será porque me haya cansado de intentarlo.
Y cual es mi sueño te preguntarás. Mi sueño es hacer valer todos mis talentos. No solo es conseguir bienestar, poseer una propiedad, tener una vida desahogada y cómoda; estas cosas son tan pasajeras, tan escasas de sentimientos… pueden llegar, puedes disfrutarlas, pueden también perderse…pero no son suficientes ni las mas importantes. Si así lo fueran, con tantas y tantas personas que son propietarias de esas cosas, el mundo seria mucho mejor y no lo es. Hacer valer todos mis talentos es para mí, ser, estar y sentirte vivo, dispuesto para hacer que las cosas sucedan.
He conseguido tantas cosas, he logrado victorias, he obtenido premios y todo gracias a que jamás me he rendido, a que jamás me he mostrado diferente a como soy. Es verdad que no son bienes materiales y todo esto para otros, a lo mejor, no son tan esenciales, pero para mi son de una profunda alegría.
Además, como antes te decía, tengo una familia maravillosa. Pero no solo eso, hay más, he podido ayudar a otras personas, he sido capaz de llorar en el silencio, he traspasado el umbral de la apariencia, he sido capaz de ponerme en el lugar de otro, he aceptado con humildad la ayuda que he recibido, he aplaudido el esfuerzo, me he revelado contra la injustica y tantas cosas que me han hecho sentirme un hombre libre.
Y como hombre libre me muestro, sin temor a esconderte y esconderme de cómo soy. Hay quien dice que hay que ser prudente en los comportamientos de la vida y también en expresar los más íntimos sentimientos. Pero yo creo que la prudencia solo es un acto de cobardía ante el temor de los resultados. Las personas deberíamos ser mas sinceras y dejar que sea el corazón el que guie nuestras acciones.
Una vez escuche a un hombre que me dijo: vivir solo no es triste, lo triste es vivir mal acompañado. Estuve dando vueltas a esta frase hasta llegar a la conclusión que seria cierto en el caso imposible que fuera verdad. Nadie esta solo y nadie esta mal acompañado. Puede ser que solo tengas tu propia compañía, puede ser que sean pocos los que te acompañen, pero en ambos casos siempre hay alguien bueno a tu lado, aunque este ausente, y eso es suficiente para ser feliz.
Te decía antes que haberme ocultado de mis hermanos era doloroso para mí y quiero explicártelo siendo totalmente sincero.
Todos mis hermanos son especiales para mí, a todos y cada uno de ellos, les quiero con todo el corazón. Me alegra cuando averiguo que la vida os recompensa con lo que deseáis y me gusta saber de vosotros. Nunca he deseado estar oculto, pero nunca he pretendido estar presente. Y me he perdido muchas cosas por eso. Os pido perdón. Lo verdadero es que, yo se, que estoy presente para vosotros y que también me queréis.
Hermano, cuando supe lo que te pasaba, quise verte de inmediato porque me dijeron que tu vida se marchaba y tenía miedo de no poder decirte lo que hoy te escribo.
Le dije a madre hace ya algunas semanas que te había enviado esta carta, como ves la había guardado hasta hoy. Pensé, mi hermano va ponerse bien, va a mejorar, va a sentirse lleno de esperanza y va a tomar todo esto como una nueva oportunidad, mejor la guardo para cuando esto suceda. Y como ves, así lo hice.
Y realmente hoy, una nueva vida se abre a tus ojos. No podrás, quizás, hacer las cosas que antes acostumbrabas a hacer, y esto no es ninguna tragedia, todo lo contrario, todo puede ser nuevo para ti y eso es maravilloso. Darás a tu tiempo, todo aquello que llevas dentro, y serás capaz de crear las cosas más increíbles. Además tienes una suerte inmensa, gozas del cariño, del cuidado, de la compañía y del amor de nuestros padres.
Cada uno de nosotros, como decía San Agustín, no solo tenemos que adquirir el compromiso de avanzar, sino que además debemos imponernos la urgencia de avanzar lo mas aprisa que podamos. Y tú hermano, puedes. Puedes lograr todo lo que te propongas, tan solo traza un plan, olvidándote de las adversidades, y realízalo. No te quedes parado, ni te quejes por tener una salud delicada, no busques el consuelo, sino el animo.
Encuentra la motivación de hacer que el día valga por una semana .Convierte en valioso cada instante de tu vida y decídete a lograr todo lo posible. Un escritor suizo, dijo en una ocasión:”Tal como la creciente del rio remueve el suelo y nutre los campos, la enfermedad estimula y enriquece el corazón de las personas. Quien comprende de veras la enfermedad y la sobrelleva, se vuelve mas profundo, fuerte y grande, y puede captar ideas y pensamientos que le resultaban antes impenetrables.”
Se tú, hermano, una de esas personas.